Encamino/ Daniel Vaca Narvaja [+]
ISBN-978-987-8952-70-3
“En camino” de Daniel Vaca Narvaja, está dividido en cuatro secciones: “Travesías”, “Sendas”, “Huellas” y “Futuro”. Esas particiones implican también definir, exponer un tono y un recorrido en el tiempo, una adaptación a partir de la cual resulte posible formular teorías y narraciones (una pequeña mitología veraz) que favorezca comprender e incluso explicar el mundo y el papel que se desempeña en él.
A contramano de una tendencia generalizada en la poesía argentina contemporánea, ensaya el feliz experimento de una imaginación realista y reorganiza mediante el lenguaje (y su aparente sencillez) la pequeña épica mundana, donde la ironía refleja e interpela la intensidad de los hechos y sus recovecos, en una ciudad con tantas campanas y tantas tipas dobladas sobre el agua, en una ciudad de pulso febril, melancólica y violenta como cualquier otra.
El fracaso de los sueños, el inconformismo y el desencanto ante la mediocridad de la vida ambiente son los temas sobre los que versan los poemas incluidos en el presente volumen; y no buscan congraciarse con el desocupado lector mediante la representación de una imagen benévola de la propia realidad que acucia y deslumbra: a veces un niño que nos interpela con sus bolsas negras es todo lo que sabremos del mundo. Como dijo un usurero y prestamista isabelino: el resto es silencio.
Warcalde y después
ISBN-978-987-8952-28-4
Daniel Vaca Narvaja en “Warcalde y después” indaga con gracia y agudeza el curso de la vida de un hombre y qué significa recordar con un lápiz y un poco de papel, una lengua, un sistema, tocar un límite (“¿Dónde están mis compañeros? / ¿Quién los nombra?”). Consciente de que en términos políticos se han admitido las limosnas mas no las reformas sociales y que ciertas inquietudes no son temas de actualidad ni motivos que vindique la llamada poesía contemporánea argentina (un poco demasiado abocada en ser admitida en el Salón, en el Círculo Rotario, en Cultura), el autor se abstiene de mantener las apariencias tras los elementos figurativos del lenguaje, para con la derrota no librarse de la derrota (“Si alguien pregunta,/ que sepa:/ nosotros no olvidamos nunca”).Lo que atolla y no place atestiguar, aquello que se añora irremediablemente, es precisado en la página y cuenta la propia historia, un sitio donde contemplarla al fin, en versiones sucesivas, no ya la felicidad, la espera, el exilio, la muerte, el ensueño, sino la emoción que suscita poder comunicar la clave de un misterio: la infancia, los mayores, las gestas colectivas y los restos biocidas en alimentos destinados a la ingesta del prójimo, los niños expoliados requecheando en la urbe (“Cartón,/ pan corrugado,/ billete de curso barrial”), un idioma distinto al asimilado. Acaso la poesía implica no confundir el agua lustral con el agua mineral embotellada y en escribir como un acto de amor (según lo quería un oriental). El inadvertido lector que toque este libro, puede que también logre tocar la luz y la oscuridad del mundo.