Eso era estar contenta/ Coca Trillini [+]
ISBN-978-631-6709-21-9
Por Alberto Cisnero
Retomando una larga tradición de la literatura argentina (“Juvenilia” del montevideano Cané y “Un dios cotidiano” de David Viñas, por citar dos ejemplos), en “Eso era estar contenta” de Coca Trillini, también se retratan aventuras, claustros parroquiales y el destino a veces hostil, a veces propicio, donde transcurren los días fugitivos de la infancia y la mocedad de los protagonistas; como a todas las personas de la humanidad les ha de deparar en suerte un presente complicado: con los años cada cual podrá cotejar qué miedo ya estaba ahí: “¿Alguien mentía? Quién: ¿los curas?, ¿las monjas?, ¿Jesús?”.
El país atemporal donde transcurren estas historias fragmentarias, es el de un viejo mundo que no acaba de concluir: una pedagogía preventiva deudora de tópicos como la razón, la religión y el amor, pero que en su trasfondo infunde un clima de sospecha y temor, basado en la vigilancia, el veto y el castigo (“me enseñaron y me hicieron cumplir la disciplina de la repetición”). Y una constante: la mirada escrupulosa empleada como una forma de la posesión, que al igual que las diversas menciones al cuerpo, sugieren a lo largo del texto (y a medida que la narradora avanza en su pesquisa del espacio circundante y del propio), el contacto sensual con la materia y el ingreso al mundanal ruido de la vida adulta: “cuidaba que mis hermanos no se mataran y me tocaba entre las piernas leyendo los libros de Corín Tellado”.
Y dos preguntas que podrá develar el desocupado lector: ¿Se puede mostrar un sueño, uno mejor que el fabulado mediante palabras?
